La discusión tratada en Aristocracia y Plebe es introducida por Alberto Flores Galindo al explicarnos que la Lima de fines del siglo XVIII y de principios del XIX, la capital del virreinato peruano, ha sido plantada como un espacio que no albergó luchas revolucionarias y en el cual ninguna institución convulsionó su accionar. Así, nos hace ver que esta ha sido presentada, por la literatura republicana, en su período entre los siglos XVIII y XIX, como el símbolo de la dominación colonial. La pregunta que el historiador peruano se hace es: ¿Cómo explicar la duración del orden colonial en Lima? Para contestarla, Flores Galindo pretende emplazarse en la estructuración social limeña y dejar de lado los, por él llamados “lugares comunes” de la historiografía como la supuesta solidez de su organización administrativa, la influencia religiosa o la ausencia de una conciencia nacional. Los personajes que Flores Galindo analiza en su estudio son entendidos como entidades colectivas, es decir, busca explicarlos como grupos y posibles clases sociales. De acuerdo a esto, el autor organiza un orden temático del libro en que analiza la condición y conflictos de “los de arriba”, para luego dar cuenta de las problemáticas de “los de abajo”, extendiendo sus referencias para así captar el entramado de su vida cotidiana. La última parte del libro los hace confluir en relación a los episodios que marcan la independencia peruana en 1821.