En cada terremoto o tsunami, son los más pobres, los trabajadores, los que siempre resultan más damnificados, aquellos que en unos minutos de tragedia lo pierden todo. Con el tiempo, los pobres quedan más pobres que antes, expuestos a otros golpes de la naturaleza y lo peor a las embestidas de las políticas oficiales que finalmente hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, gracias a la especulación.
La catástrofe que asola a nuestro país con el terremoto y tsunami del 27 de Febrero que ha sido calificado como el quinto terremoto más grande registrado con una magnitud de 8.8 y que se sintió desde Valparaíso hasta la Araucanía, con toda la secuela de muertes, heridos desaparecidos y la cuantiosa destrucción material, con la consiguiente pérdida económica para el país, nos debe hacer reflexionar sobre esta realidad de nuestro país. Somos un país sísmico, estamos expuestos a este tipo de embates de la naturaleza y debemos estar preparados para ello. Pero además, nos debe hacer reflexionar en otro sentido, en cada terremoto o tsunami, son los más pobres, los trabajadores, las personas más vulnerables los que siempre resultan más damnificados, aquellos que en unos minutos de tragedia lo pierden todo y quedan a merced de la ayuda de los gobiernos de turno, de la ayuda solidaria que no siempre es oportuna o eficaz.
Esta dolorosa realidad se ha sucedido en la larga lista de terremotos y sismos que hemos sufrido en nuestra historia. Es de esperar que en esta oportunidad el sino de desgracia de nuestro pueblo, golpeado por los terremotos, la economía y el desprecio de los poderosos cambie y pueda con su capacidad de organización y resiliencia permanente, rescatar desde los escombros su dignidad y esperanza en una vida mejor.
Valparaíso 16 de Agosto de 1906
Poco antes de las 8 de la noche, se produjo la primera sacudida de la tierra que duró, según muchos testimonios de la época, ¡cuatro minutos!.
Todo el mundo se lanzó, a la calle o trató de guarecerse bajo los dinteles que creían menos vulnerables. De éstos, no pocos fueron aplastados al desplomarse las fachadas, ante el espanto de los que se habían quedado, paralizados por el terror, en los interiores. Otros cayeron bajo el peso de cornisas, muros y balaustradas.
Siguieron al primer sacudimiento quince minutos de alaridos, búsqueda de sobrevivientes, paroxismo, hasta producirse el segundo, más breve - se habló de un minuto - pero mucho más fuerte, que completó la destrucción de barrios enteros: el Almendral, entre las calles Errázuriz e Independencia; el Estero de las Delicias y la Plaza Aníbal Pinto con sus aledaños, todos ellos levantados en tierra de relleno.
Las casas de los alrededores del puerto, más sólidas, resistieron mejor. En ellas se refugiaron unos, mientras otros lograban llegar a los barcos o improvisaban refugios en calles y plazas para protegerse de la lluvia tenue y pertinaz, que sólo cesó a medianoche, y de la helada subsiguiente, del terror a la propagación de los incendios que se habían iniciado por todos lados, incendios que la suave llovizna apenas sofocaba, y también de la guerra campal entre la fuerza pública y salteadores, muchos de los cuales fueron fusilados in situ.
La ciudad quedó totalmente aislada, de suerte que hubo que defenderse con sus propios recursos de la propagación de los incendios, de los insensatos que rompían las cañerías de agua más cercanas para abastecerse o simplemente para satisfacer la desesperación generada por el caos, además de la necesidad urgente de enterrar los cadáveres, calculados a posteriori en más de 3.000.
La magnitud asignada para este terremoto fue 8,39 en escala Richter (en base a los antecedentes, ya que dicha escala no había sido inventada aún).
El terremoto sacudió también, con mayor o menor intensidad, Viña del Mar (110 víctimas), Quillota (49 fallecidos), Limache (donde un orfelinato con 110 niños y una monja fueron sepultados por los escombros), Quilpué (20 muertos)y otros pueblos y ciudades del Valle Central. En Santiago se produjeron alrededor de 140 víctimas, pero la gente se lanzó también a las calles y plazas. Muchos pernoctaron en los tranvías o en otros vehículos que consideraron menos vulnerables. La Moneda, el Teatro Municipal y el Congreso sufrieron serios daños, pero no hubo derrumbes fatales. Las ciudades más sureñas afectadas fueron Penco (donde el mar se salió 50 metros) y Concepción (se interrumpió el alumbrado eléctrico y se cayeron algunas torres, como en la iglesia de San Francisco).
Con la interrupción total de las comunicaciones, sólo se tuvo noticias de la catástrofe de Valparaíso en la tarde del día 17 por un telegrama de Quillota y en la mañana del 18 por un esforzado jinete. Tres días después llegaban a Valparaíso los ministros del Interior y de Guerra, y el 25 el Presidente Germán Riesco y el electo Pedro Montt, luego de un viaje en tren, a pie y a caballo.
Lo positivo de este terremoto fue que, por primera vez, se realizó un estudio profundo sobre normas de construcción y se sentaron las bases del desarrollo de la sismología en Chile, con la contratación de expertos (como el conde Fernando de Montessus de Ballore, llamado por el gobierno) y la fundación del Instituto Sismológico de Chile.
Chillán 24 de Enero de 1939
Chillán ha sido golpeado múltiples veces por terremotos de magnitud considerable (1751, 1835, 1939, 1953 y 1960), pero es el de 1939 el que marcó un hito en la historia de esa ciudad ("Ciudad del Movimiento", fue apodada), debido a los asoladores efectos que prácticamente no dejaron piedra sobre piedra.
A las 23,32 hrs. del 24 de Enero de 1939 la tierra asestó un zarpazo a las provincias de Maule, Linares, Ñuble y Concepción (aunque la tierra se movió entre Santiago y Temuco, y entre la costa y Mendoza) llevándose consigo 5.648 vidas, según el informe oficial, y más de 30.000, según estimaciones de la prensa.
El presidente de la época, don Pedro Aguirre Cerda, se trasladó al día siguiente hacia la zona afectada advertido de lo grave de la situación, aunque los primeros informes no precisaban la zona del epicentro (inicialmente, al perderse totalmente las comunicaciones con Chillán, se creyó que el mayor daño estaba en Concepción). A modo de anécdota es sabido que como consecuencia del terremoto se conocieron el Presidente Salvador Allende y Hortensia Bussi, quien salía despavorida del Cine Santa Lucía y Allende lo hacía desde la Logia Masónica en Alameda con San Isidro.
El movimiento se inició con una sacudida brusca y violenta, que derribó la mayoría de los edificios, seguida de varias otras menores, que destruyeron totalmente la mitad de las 3.526 viviendas existentes entonces en Chillán. Todas las comunicaciones se cortaron. Adobes, ladrillos y vigas aplastaron miles de personas, algunas de las cuales fueron rescatadas en los días siguientes por voluntarios y marinos de los destructores Riquelme y Serrano, el acorazado Almirante Latorre y las naves británicas Ajax y Exeter y el buque francés Jeanne D'Arc. La Fuerza Aérea, LAN, Panagra, Ferrocarriles del Estado y muchos otros se sumaron al rescate.
Parral, San Carlos, Florida, Bulnes, Quellón, Coelemu, Rafael, Penco, Tomé y Concepción sufrieron daños considerables en sus construcciones. El sismo fue catalogado como magnitud 7,8 en escala Richter.
Valdivia 21 y 22 de Mayo 1960
La triple catástrofe de los días 21 y 22 de mayo de 1960 - dos terremotos y un maremoto - asolaron trece de las entonces 25 provincias del país, dejaron una profunda huella en el espíritu de la población y deterioraron gravemente la economía de la nación. En pocos minutos se perdieron centenares de vidas y fue arrasada la infraestructura chilena, parte del territorio se hundió en el mar, aparecieron nuevas islas y otras fueron borradas por el tsunami. Tres derrumbes de tierra bloquearon el desagüe natural del Lago Riñihue hacia el Río San Pedro amenazando con asolar los pueblos ribereños y la parte baja de Valdivia. En dos meses un contingente encabezado por el Ingeniero Raúl Sáez logró evitar la tragedia.
A las seis de la madrugada del 21 de mayo, gran parte del país, desde el Norte Chico hasta Llanquihue, fue despertado por un brusco movimiento sísmico. Las comunicaciones de Santiago al sur quedaron abruptamente interrumpidas. Los primeros boletines se conocieron a través del periodista Enrique Folch (conocido como "El Repórter X"), quien a través de Radio del Pacífico informó sobre comunicaciones captadas de radioaficionados de Coronel, Chillán, Concepción, Angol, Talcahuano y otros pueblos del sur chileno, relativas al desastre. El presidente Jorge Alessandri, quien había hecho ya un estreno catastrófico el día de su elección al registrarse otro sismo en 1958, debió suspender el tradicional Mensaje ante el Congreso así como las celebraciones del Combate Naval de Iquique de 1879 preparados para ese día. Además llovió intensamente toda esa jornada en el sur de Chile.
Cuando ya se había iniciado una cadena de información y solidaridad, en una relativa calma, el día domingo 22 de mayo a las tres de la tarde con diez minutos un nuevo y más intenso terremoto se dejó sentir en la zona sur, especialmente en Valdivia.
No sólo Valdivia fue afectada por el gran terremoto y tsunami de 1960, esta cuidad fue donde se registró la tristemente célebre intensidad record de 9,5 en Escala Richter. El mayor movimiento telúrico jamás registrado en la historia. Las víctimas fueron cuantiosas. 4.000 a 5.000 en toda la región, 3.000 resultaron heridas. 2.000.000 perdieron su hogar.
San Antonio 1985
El 3 de Marzo de 1985 a las 19:47 hrs, nuevamente la tierra hizo sentir su poder en la zona central de Chile. El sismo se sintió entre la II y la IX regiones del país y tuvo una Intensidad máxima de Magnitud Richter 7,7. La zona más afectada fue el puerto de San Antonio, así como sus vecinos pueblos de Alhué, Melipilla y el no tan vecino Rengo. El epicentro se ubicó en la Latitud 33°14’25’’ y Longitud 72°2’24’’.
El recuento arrojó el triste saldo de 177 muertos, 2.575 heridos y 979.792 damnificados. 142.489 viviendas fueron destruidas, registrándose además numerosos deslizamientos de tierra, rotura de pavimento con destrucción de la carretera Panamericana en varios puntos, caída de puentes y daños considerables en la infraestructura de los pueblos afectados, con interrupción prolongada de los servicios básicos.
Los daños se avaluaron en 1.046 millones de dólares, de los cuales el 72,6 correspondieron al sector privado, de los cuales sólo el 7,6 se encontraban asegurados, lo que significó un costo de U$ 71 millones para las compañías de seguro (monto inferior al de otros terremotos).
Estudios realizados con posterioridad al sismo por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Chile, revelaron que Santiago Centro, Las Condes, Providencia, San Miguel y parte de Ñuñoa fueron menos vulnerables por estar levantadas sobre un suelo compuesto predominantemente por ripio o grava, en cambio comunas como Quinta Normal, Renca o Estación Central, que están erigidas sobre un suelo fino o mezcla de arcilla, arena fina, limosa y ceniza volcánica fueron más dañados.
Otros terremotos significativos del Siglo XX.
Casi a la medianoche del 10 de Noviembre de 1922, la fuerza de la tierra se hizo sentir otra vez en Chile, entre Vallenar y Coquimbo (aunque el sismo se sintió entre Antofagasta y Santiago). Por el oeste fue sentido desde las islas San Félix y San Ambrosio, abarcando un radio de 1.200 km.
Estaciones sismológicas de Bélgica, Italia, España, Brasil, Grecia, Argelia, Egipto y Argentina registraron también el sismo. Se le asignó una intensidad de VIII a IX grados y más tarde, en la escala Richter, una magnitud de 8.5, lo que lo ubica como el segundo terremoto más grande del país.
Más de ochocientas fueron las víctimas, la mayoría de Vallenar (550), donde sólo 7 de las 740 casas existentes no registraron destrozos. Treinta minutos después del terremoto vino el tsunami, inundando los pueblos costeros entre Antofagasta y Chañaral.
El 1 de Diciembre de 1928, poco después de la medianoche, le tocó el turno a la zona del Valle del Maule. Los mayores daños fueron entre Talca y Constitución, con 300 muertos y casi un millar de heridos. Muchas de las víctimas (55) fueron causadas por el derrumbe del tranque Barahona, cuyo muro, formado por los relaves del mineral de cobre El Teniente, cedió arrastrando 314.000 metros cúbicos de agua y 4 millones de toneladas de material sólido, los que arrasaron la pequeña estación Barahona.
En Talca fueron destruidas 3/4 partes de las viviendas y hubo 108 víctimas fatales. Pelequén, Curicó, Curepto, Constitución, San Javier, Linares, Parral, Cauquenes y Chillán presentaron pérdida de vidas, así como importantes daños en las construcciones.
Un terremoto poco recordado por la población general, pero que dejó una profunda huella en los pobladores de la zona del Cajón del Maipo, fue el ocurrido el 4 de Septiembre de 1958. Fueron en realidad tres terremotos que se produjeron en seis minutos y el epicentro se localizó en la confluencia de los ríos Maipo y Volcán. Su magnitud Richter fue 7.
Los hechos ocurrieron faltando nueve minutos para las seis de la tarde, cuando aún no finalizaba el proceso eleccionario que daría como nuevo presidente de Chile a Jorge Alessandri. Ya había estado temblando en las semanas anteriores, de modo que la mayoría de los lugareños del precordillerano poblado El Volcán habían sido evacuados debido a los derrumbes, que había incluso destruido parte de las instalaciones del refugio de carabineros de Las Melosas y de las plantas hidroeléctricas Los Queltehues y El Volcán. Este hecho, y el encontrarse muchos pobladores en los lugares de sufragio, atenuaron los efectos de este triple terremoto.
Fuentes:
Los Terremotos en Chile, Patricio Manns, Edit. Quimantú, 1972.
Historia de Chile de Francisco A. Encina. Edit. Zig Zag.1985. Catástrofes en Chile 1541-1992, Rosa Urrutia y Carlos Lanza. Edit. La Noria. 1993.
Foro Constitución y Bicentenario
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Autonomía de los grupos intermedios, una expresión de la relación capital-trabajo. Rafael Ferré.
“El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece.” La razón y la fuerza de Jaime Guzmán. El concepto de democracia. Antonio A. Lillo
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Es significativo el cambio de perspectiva que el autor realiza ante la influencia en el Estado de las ciencias y la racionalización capitalista, mientras Chile era Chile la conflictividad era una problema de gobernabilidad, pero en tanto Chile es inficionado por la cultura de masas y el Racionalismo la conflictividad es una crisis del Estado y del alma nacional, pudiéndose concluir que para este hispanismo cuando el Estado chileno comenzó a planificar, o racionalizar, el Estado comenzó a “des-chilenizarse”.
"El texto original de la Constitución Política de 1980 expresa:
“¿Qué ocurre si por sufragio universal libre, secreto e informado, dentro de un Estado de Derecho y con amplio pluralismo político, la mayoría se inclina por una autoridad o norma que contraviene derechos humanos o naturales básicos? ¿Debe un demócrata acatar por sobre todo la mayoría o debe defender con primacía la dignidad del hombre?” (1) Este planteamiento de Jaime Guzmán, escrito alrededor de 1985, compendia el sustrato cardinal de su noción de democracia."
Comentarios
La otra pregunta que me asalta es si, ¿Es cierto que las agujas de los sismografos en 1960 se rompieron y por eso se dice que pudo ser hasta de grado 11?
Una paradoja, un volver a nacer con dolores de parto...
¿Es nuestro bautismo?
Somos esencialmente geográficos, tal vez por que dependenos de una naturaleza que nos surte de todo y de vez en cuando nos quita todo...
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